Mi Ernesto

Dibujo Ernesto Che GuevaraHoy el día empezó con tu carta de despedida estallándome en los oídos. En la escuela del fondo del edificio decidieron despertar a los muchachos con esa grabación donde la voz de Fidel se la leía por primera vez a tu pueblo, y yo tuve que detenerme en firme- como si cantaran el himno nacional o pasara frente al sagrario de la iglesia- para rezar contigo esa oración que me sé de memoria como los poemas de Benedetti.

Me acuerdo hoy de muchas cosas, de las clásicas goticas de agua clara con apenas cinco o seis años en el matutino de la escuela, de las lecturas en el libro de texto donde aprendí de ti la lección de desmenuzar el pollo en el arroz para compartirlo con mis compañeros, de mis cinco dedos por encima de la frente con aquello de ser como tú que vine a entender y a querer lograr muchos años después.

De la primera vez que subí el Turquino y entonces comprendí tu talla verdadera, de extranjero asmático que se va al más recondenado lomerío de una tierra kilométricamente distante de la suya, a pelear por la libertad de otros y a cargar la mochila del que ya las fuerzas no le dan para seguir.

O de cuando visité tu casa en La Cabaña y alguien me explicó tu técnica de acuclillarte y clavarte la punta de una silla en el medio de la espalda durante la madrugada, para que la incomodidad y el dolor te impidieran quedarte dormido y así estudiar tus libros toda la noche.

También he recordado el poemita humilde que te escribí una vez, de madrugada igual, porque cumplías los ochenta de sobrevida y tu presencia no me dejaba dormir. Te lo vuelvo a regalar hoy desde la nube, no te rías de él, que es muy ingenuo y básico, pero fue escrito con el cariño que se le profesa a un amor imposible.

Feliz cumple, mi novio bello, alúmbrame siempre desde la eternidad.

Mi Ernesto”

Consulto tu vida a tus ochenta,

como si fuese una bitácora de obligada recurrencia

en medio de la urgencia voraz de este siglo XXI.

Apareces ante mí rebelde, indómito;

derramándote desde tus primeros pasos

sobre una América anémica,

sedienta de revoluciones.

Boy scout” de sociedades;

tus ojos profundos, conocedores de los pesares del cuerpo,

se van haciendo especialistas en una asignatura pendiente:

la lepra de miseria que corroe a tu Patria grande.

El asma intermitente te nos ilustra titánico;

mas aquí y allá salpican tus atisbos de hombre humano,

de joven aventurero, de furibundo cataclismo de hormonas;

y entonces te me haces más real,

y puedo sentir contigo tu frío

y la rabia que te da lo que vas viendo a tu paso.

Vas buscando el olor a pólvora por todas partes,

la realización de una revolución a tiros, como solo pueden ser según tu credo,

y cuando la encuentras horneándose allá en México

das el paso definitivo hacia la gloria.

Nos llegas en el Granma

y te veo allá en la Sierra, con tus pies heridos y tu irascibilidad en el combate,

todo tú esbelto, erguido ante la lluvia de metralla.

Tú, además, camarada, ejemplo, jefe rudo, estratega, cronista…

Tú guerrillero, como quisiste que te recordasen siempre.

Víctima” del triunfo mutas, para suerte nuestra,

a economista, embajador, ministro,

cuerdo de esta Revolución hasta la médula;

pero nada puede detener esa sangre efervescente que te corre por las venas;

tú, que hiciste una promesa a los tuyos de todas partes,

debes ir a cumplir para poder estar en paz contigo mismo.

A ti no podíamos aceptarte otra partida

que no fuese la justificada por el fragor del combate.

Me sorprendo luego de hallarte,

justo el día en que cumples 39 allá en las selvas de Bolivia,

preocupado por la cercanía inexorable del óxido de los años,

por la consecuente pérdida de aptitudes para la vida de guerrillas.

¡Tú no te cansas Guevara! ,

pierde cuidado, nosotros también te calibramos Entero.

Entonces, para los ciegos que pretenden cronologar una vida como la tuya,

la Higuera te reclama para la eternidad,

te perdemos en cuerpo…

te ganamos en alma.

Ya hoy no eres ni siquiera solo tú;

eres Guevara, “el gaucho de voz dura”;

San Ernesto de los ingenuos desvalidos;

el mítico irreverente Che de las juventudes;

el símbolo que no puede faltar en las banderas de los de izquierda;

el Quijote latinoamericano;

el hombre nuevo del que tanto hablaste.

Para mí, el latigazo eléctrico que me sacude la conciencia ante un fallo,

la voz que me obliga a no callarme,

la unidad de medida del valor verdadero,

el molde al que me gustaría parecerme más allá de todo canon preestablecido.

Para mí, simplemente, mi Ernesto.

Anuncios

Acerca de nubedealivio

María Antonieta Colunga Olivera. Licenciada en Periodismo de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

19 respuestas a Mi Ernesto

  1. Precioso, genial, conmovedor…

    • nubedealivio dijo:

      Gracias Yaima, aunque es la primera vez que comentas, te conozco de letras en los blogs de Carmen Luisa, de Leydita, de mis amigos-blogueros más queridos. Ahora ya me lancé a tu blog, prometo leerme muchas cosas porque lo que he percibido solo a vuelo ligero de vista, me ha gustado. Un beso y la esperanza de verte de nuevo por aquí.

      • Es la primera vez que comento en tu blog, tienes razón… pero te aseguro que no es la primera vez que estoy por tu nube, solo que hasta ahora lo había hecho desde el anonimato. Yo admiro mucho, mucho, muchísimo al Che, y tus palabras me empujaron a salir del silencio 🙂 Prometo que dejaré huellas por aquí con más frecuencia…
        Gracias a ti también por las cosas que dices!!!!!

      • nubedealivio dijo:

        Qué gracias de qué, muchacha. Gracias a ti por estas visitas insospechadas y por decidirte a dejarme letricas, que eso siempre lo alegra mucho a una. Ya podemos ser amigas, porque descubrimos una pasión en común: Ernesto. Un beso grande desde esta nube camagüeyana y ya nos leeremos en nuestros respectivos blogs.

  2. mire dijo:

    EN LOS 14 DE JINIO SOLO NACEN ESTRELLAS CON EL CHE, MACEO Y MI MAMA JAJJAJAJ. TUNIE YO TAMBIEN ME DESPERTE PENSANSO EN EL Y CON MI CAMISETA GRIS (TE ACUERDAS?) QUE YA ESTA VIEJA Y GASTADA PERO ME HACE PENSAR EN ESTE GRAN HOMBRE…..

    • nubedealivio dijo:

      Yo tengo bien guardada la roja que me regalaste. Fue la primera camiseta que tuve de él, porque la industria, incluso aquí, lo ha cogido de sanbenito y lo explota en tales precios que ni mi amor desmesurado le llega jajajaja Sé que lo amas como yo, un besote y HVS!!!! como me escribe un amigo de Guayaquil.

  3. Vaga Pordoquier dijo:

    patético….

    • nubedealivio dijo:

      Vagapordoquier, la honestidad la aprecio siempre, aún cuando hiera y la publico para respetar el derecho a pensar diferente. Espero te haya parecido patética yo y no él. Saludos desde la nube.

  4. dayron dijo:

    Que tengo yo que hablarte comandante si el poeta eres tu?.

  5. Mi nube, tienes el poder de estallarme los ojos en lágrimas, sé que ahora mismo me prendí a tu cuello, pero no puedo dejar de escribirlo, te quiero, te admiro… eres profunda y sincera, con el Che nuestro no se puede ser de otra forma… te digo más: yo guardo el original de ese poema, calificado como panfletario por unos, pero por nosotras aplaudido como las mejores estrofas dedicadas más con corazón que con técnica a quien tantas veces le han dedicado palabras. Solo una cosa: es nuestro novio. mariposas

    • nubedealivio dijo:

      Miña, vaya, contigo lo comparto jajajaja así que lo guardas??? (el poemucho) tú sí que me quieres. Gracias por ese abrazo que no sale aquí, pero que es la mejor retroalimentación que uno pueda tener con cualquier cosa que escribe. Yo también te quiero y admiro mucho. Mil besos.

  6. Crystna dijo:

    Saludos desde Caracas. Me gustó este escrito. Te seguiré leyendo!!

  7. Pingback: Mi Ernesto « Blogalidad Camagüey

  8. josé dijo:

    Ayer 9 de julio estuve junto a parte de mi familia en la casa de Alta Gracia, en la provincia de Córdoba, Argentina, donde Ernesto pasó su niñez y parte de su juventud. Mi admiración por su gesta viene de antaño, cuando tanto empeño enemigo por obstruir la particular visión de una revolución que reivindicaba los derechos y valores más elementales, era tan efervescente que produjeron mi más genuino rechazo. El menor de mis tres hijos había ido antes a esta casa que trasunta una energía positiva, y ayer, como decía, al pisar el terreno de esas paredes añosas, tuve una sensación extraña sintiéndome conmovido al caminar el patio y el interior de las dependencias, al cruzar las mismas puertas que el Che. La atmósfera que trasunta la ambientación del lugar es de una honestidad tremenda. Hay documentos reales y réplicas de objetos que se explican sin fantasear nada. La gente que en gran cantidad visita con unción y respeto el museo, lo hace sin el el ánimo común del turista y lo comprobé en el silencio de la sala de documentales. Yo no quise irme de allí sin fotografiar cada rincón, los mismos que pisaron Fidel y Chávez, entre otros amigos del Che, y en un momento me encontré hablando con un joven que con su celular gatillaba sin cesar sobre lo allí expuesto, y me dijo que siendo provinciano cordobés ya conocía todo, pero no podía dejar de regresar una y otra vez.
    Siempre pienso que muy pocos próceres tienen este privilegio de la memoria intacta, en miles de personas de una franja muy amplia de edades que pasan por esta reserva de la dignidad, tal vez para revestirse, como yo lo hice, de aquella férrea voluntad que no terminó con su vuelo. Tu escrito muy sustancioso y bello me dio paso con esta reseña, gracias.

    • nubedealivio dijo:

      Gracias José, por tu visita a la Nube y sobre todo por tu historia hermosa y conmovedora. Me alegra saber a mi Ernesto crecido en la memoria de tantos, atrayendo a su casita, como a su ejemplo, tantas voluntades sin edad fija. Espero tener la suerte algún día de visitar Córdoba o La Higuera, porque realmente a él me une mucho sentimiento y ganas no me faltan de descubrirle cada uno de sus pasos por la vida. Un abrazo caluroso desde Cuba.

  9. Dalia Soto del Valle dijo:

    Tu Ernesto no era más que un aCHEsino!!!! pena debería darte de adorar a quien mandó a fusilar a tantos cubanos injustamente, lo que sucede es que ninguno de ellos era ni tu padre ni tu hermano. Y además de asesino HOMÓFOBO.

    • nubedealivio dijo:

      Dalia, nunca he sido de las que apoyan la pena de muerte. Es una de las posturas en las cuales nunca estaré en concilio con mi sistema y mi gobierno. Pero tampoco creo que uno tenga que coincidir en todo con la gente que admira o quiere. Creo, eso sí, que los ajusticiamientos de inicios de la Revolución Cubana fueron movidos por el profundo dolor de un pueblo de hijos torturados en las mazmorras batistianas, un pueblo que intentó infructuosamente sanar su dolor y sus pérdidas en la guerra con el dolor y las pérdidas de postguerra del enemigo. ¿Estuvo bien? Yo creo que no, pero no niego que fue una reacción cuando menos, comprensible. ¿Fue el Che el culpable de todo esto? Tampoco lo creo, fue un hombre más, un ser humano capaz de errar, a fin de cuentas, que se vio enrolado en momentos límites y tuvo reacciones de similar naturaleza. De la homofobia que igual le adjudicas, no tengo conocimiento y, por tanto, no puedo hablarte. Aún así espero leerte de vuelta un día, las contradicciones generan desarrollo. Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s