Amigos

amistad infancia

Hoy se casa mi mejor amigo, o debiera decir uno de mis mejores amigos. El tiempo y el espacio han pasado aplastantes sobre nuestra amistad intentando quitarnos la certeza de ser singulares el uno para la otra… y viceversa.

Una vez, hace ya casi una década, fuimos Tiquitiqui y Maritoñeta, un binomio preuniversitario ambivalente y complejo que extraño como se extraña a un dinosaurio.

Lo recuerdo con su pelo a lo Nick Carter (de los Backstreet Boys) y sus ojos grandes color noviembre, un color que inventé solo para él y que nace de la mezcla entre gris eléctrico y verde oliva seco.

Lo recuerdo insoportable siempre, insufrible, así como me gusta la gente. Sentado detrás de Kenia y de mí, provocando a que no atendiéramos a las clases, burlándose de todo con sus dedos finos y su risa de Bob Esponja.

Llegamos a la misma aula por aquello de ser “concursantes”, él de Física y yo de Español. Por azares nebulosos que tiene la vida, los “físicos” terminaban siempre llevándose muy bien con las “españolas”, y él y yo seguimos la tradición y nos hicimos amigos, a duras penas, para toda la vida.

Odiaba mi gesto de morderme las cutículas (también porque pensaba que lo que hacía era comerme las uñas) y su mayor divertimento consistía en velarme la maña antihigiénica y sorprenderme en el acto con un manotazo correctivo. Así de dulce era él.

Yo le daba “cuero” a sus composiciones de la Ilíada, él se burlaba de mi incapacidad para entender la física más elemental, la de los movimientos rectilíneos uniformes; y cuando nos escapábamos de clases y Bacallao nos sorprendía, él cargaba con las culpas, no por valentía o asunción de la responsabilidad, sino porque yo siempre he sido la de la cara de ángel y él todo lo contrario.

Yo le enseñaba todo lo que escribía, y él siempre lo celebrara, estuviera bueno, regular o malo.

Desde aquel cuarto piso del laboratorio goloseamos las vacas que pastaban las áreas verdes de la escuela, copiamos canciones de Buena Fe o Arjona hasta el cansancio, nos fajamos en serio a través de papelitos por una galleta de dulce y un granifrío de coco. En alguna esquina de la gaveta de recuerdos que tengo en casa aún guardo esa bronca.

Fuimos amigos.

Luego llegaron las vacaciones de mi éxodo. Partí hacia Dominicana sin avisar, a él ni a nadie; pero como a todos los imprescindibles, le dejé una carta, algo muy breve, si mal no recuerdo decía apenas “gracias por ser mi amigo de verdad” y llevaba de escolta unas uñas cortadas.

Nunca me dejó extrañarle del todo, en cuanto tuve correo apareció en letras y fue una tabla segura en medio del océano de las añoranzas. Mis cinco meses de reunificación familiar fueron la única prueba en que, sin fijarnos, pusimos igual la respuesta y nos sacamos 100 puntos.

Ya regresaría yo, de nuevo sin avisar, y entraría a aquella aula, y él me cargaría en peso en un abrazo y yo sentiría solo entonces que había vuelto, con mi familia deshecha y el hilo de mi vida echa un nudo, pero con un abrazo-puerto para salvarme de todo.

Tuve que cambiar de escuela, a kilómetros de casa, pero incluso allá fue él a visitarme un domingo de esos que eran para que la familia te fuera a ver. Y los otros fines de semana hablábamos siempre por teléfono, horas enteras… literalmente.

Creo que en algún segmento de aquella época llegué a pensar que estaba enamorada de él; pero supongo que es normal confundir los sentimientos cuando son tan fuertes. Para suerte mutua fuimos siempre hermanos, consejeros, confidentes.

En su tiempo del servicio militar casi le cojo odio, cada noche llamaba a casa para decirme cuántos trenes iban retrasados de Santiago hacia acá y de acá hacia La Habana, y yo cagándome en la madre de quien le hubiese resuelto barajar el verde en Ferrocarriles, y en su puñeteramente escaso contenido de trabajo.

Seguimos siendo amigos, también entonces.

Llegamos a la Universidad en paralelo, a la misma de Camagüey: esta vez él en Informática y yo en Periodismo. Anduvimos juntos pa’ arriba y pa’ abajo hasta que yo conocí a las urracas y él a la pobre de Nayibis, que le tocó cargar con el paquete.

Recuerdo que me mentía: “es una chiquita ahí, haciéndose la dura, yo la tumbo” y yo que lo conozco como si me lo hubiese inventado de personaje para un cuento, yo sabía que se estaba enamorando.

Por suerte Nayibis aceptó el reto y yo pude descansar de él un poco, y me llegó la tranquilidad esa que le llega a los padres cuando el hijo se gradúa de una carrera y dicen “por lo menos ya lo enrumbé”. Pero con los amigos tampoco se acaba nunca.

A mitad de pasillos nos encontrábamos a cada rato, o en la cola del maní del viejito del parqueo, para regañarnos mutuamente por falsos, por no llamar, por los 3 o los 2 que él sacaba en los exámenes o por el novio que yo no acababa de buscarme.

Y entonces llegó el día en que me dijo quedamente: me voy.

Cuando un cubano mira serio a otro cubano y le dice “me voy”, no se pregunta a dónde, ni cuándo, ni por cuánto tiempo… uno sabe que es lejos, más allá del agua, que es pronto, demasiado pronto y que va a ser definitivo.

Mi amigo me estaba diciendo que se iba, que en su familia hacían el paripé de ser presos políticos para obtener visa de premio e ir en busca de una vida “mejor”, que ya no me lo tropezaría en un pasillo ni comprando turrones, que no recibiría su papelito de siempre en mis cumpleaños.

Nos despedimos en el parque Agramonte, en un re-encuentro con los antiguos compañeros del aula de concurso, y a mí me pareció que la vida cerraba un ciclo aquella tarde.

Pero seguimos siendo amigos, después del adiós.

También yo empecé a escribirle, cuando Minessota tuvo al fin una dirección electrónica trascendente para mí. Facebook se convirtió en ese nuevo corredor donde nos topábamos casi siempre, donde yo veía sus fotos bajo la nieve e intentaba calmarle el encabronamiento por esa licencia laboral que no acababa de llegarle.

Los primeros seis meses, en contra de lo que dice todo el mundo, fueron los menos duros. Nos comunicábamos mucho, yo sabía de él.

Pero llegó la licencia de trabajo y con ella desapereció todo rastro de Enrique. A partir de allí comenzamos esa otra forma de ejercicio que tiene la amistad, la de saber que estás ahí para mí y yo acá para ti, para lo que sea, aunque no hablemos nunca, aunque no sepa ya la música que oyes, la comida que te gusta, los lugares que frecuentas, las cosas que aún sueñas… si sueñas.

En esas estábamos, siendo amigos en off, perdidos el uno de la otra, con Nayi como nuestro más cercano puente de comunicación de vez en meses, cuando ayer sonó el teléfono de la redacción.

Todo nuestro mundo en común (léase Nayibis y Carmen Luisa) le hizo la media para mantener en secreto el regreso hasta después del aterrizaje. Sin embargo, cuando su voz gaga sonó al teléfono yo supe que estaba aquí y tuve como una suerte de naúseas emotiva y no supe qué decir, porque para las partidas y los reencuentros nadie ha inventado aún las palabras exactas.

Nos vemos por la tarde, me prometió, y aquello me sonó tan normal, tan como siempre, cual si no hubiesen pasado tres años sin vernos ni hablar.

Y se hizo de nuevo aquel abrazo de nudo en la recepción de un periódico de provincia, y yo le dije “estás más flaco” y él que no, y se me aguaron los ojos que nadie me ve cuando lo descubrí oliendo como huele toda la ropa que viene de afuera.

De nuevo el color noviembre de su mirada, los chistes, el ademán de manotazo por chuparme las uñas; pero también un vacío, el dejo de un nuevo acento, palabras que aprendió en inglés y ahora no sabe en español, descubrir de golpe que el tiempo ha pasado.

Una invitación a su boda, la sopresa, la alegría. Cuentos sueltos de las sobrinitas Brenda y Wanda, de los vietnamitas que dicen “chenchifor” por twentyfour; de los partidos de fútbol con cerveza en casa y el intermedio para hacer las tareas de la escuela; de la soledad nevada de Minessota, donde parece que no hay amigos igual que acá.

Otro abrazo. Yo con mis cuentos de acá… todo igual, tú sabes. Él con sus provocaciones de siempre: “mañana te fugas del trabajo, a las tres, en la iglesia de La Merced… me caso.”

Va a ser que los amigos de verdad no tienen para cuando acabar de joder o de hacernos la vida risible, querible, disfrutable. Va a ser que aún en medio de los prolongados silencios de nuestra ausencia física… seguimos siendo amigos.

 

Amigos (de Gerardo Alfonso)

Mis amigos eran locos de amarrar
y la clase un manicomio popular,
la pizarra era un enojo,
los cuadernos anteojos en los bolsillos de atrás.
En la época del campo era normal
el amor con las matas del platanal
y robarse los caballos
y esperar que caiga un rayo
para no ir a laborar jamás.
Y la vida nos fue separando,
los años nos fueron cambiando,
la cuesta nos hizo un lugar.
Hay amigos que veo,
otros que no sabemos su paradero, su paradero.
Hay amigos en los basureros,
amigos llenos de dinero,
amigos que están más allá.
Hay algunos que veo,
otros que no se sabe su paradero, su paradero.
Mis amigos eran dioses para mí
cuando el suelo se agrietó bajo mis pies,
cuando el amor me hizo polvo,
cuando ciego fui un estorbo,
cuando el miedo dibujaba mi fin.
Mis amigos eran locos de verdad
con la Inquisición corriéndoles detrás,
inventando mil maromas,
imponiendo nuevas modas
como faroles de la libertad.
Y la vida nos fue separando,
los años nos fueron cambiando,
la cuesta nos hizo un lugar.
Hay amigos que veo,
otros que no sabemos su paradero, su paradero.
Hay amigos en los basureros,
amigos llenos de dinero,
amigos que están más allá.
Hay algunos que veo,
otros que no se sabe su paradero, su paradero
Quizás algunos sepan de mis cantos por ahí,
quizás escapen de estos tiempos locos,
quizás la suerte les tenga unas puertas por abrir,
quizás la curda los proteja un poco.
Quizás un día no sea más tarde que temprano.
Hay amigos que duran mil años,
amigos que se hicieron daño,
que no vale la pena insistir,
hay algunos que veo,
otros que no sabemos su paradero, su paradero…

video en You Tube

 

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Acerca de nubedealivio

María Antonieta Colunga Olivera. Licenciada en Periodismo de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz.
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29 respuestas a Amigos

  1. Cono tunie fiuste a la Iglesia Verdad??? Espero que si, dale un beso y un abrazo a los novios de mi parte, que se les quiere bien. Cono te imagias el dia que yo llege a cuba nuevamente, pero yo si te aviso con un mes de antelacion para que cojas vacasiones jajajjaja
    Un beso
    I value the friend who for me finds time on his calendar, but I cherish the friend who for me does not consult his calendar.
    Robert Brault

    • nubedealivio dijo:

      Wow, la frase del final está muy buena… claro que fui, me fugué del work, fui a La Merced, solté mi par de lagrimillas de emoción, lo abracé y felicité a él y a Nayi… y después me fugué nuevamente para la fiesta, y tomamos cerveza y jodimos bastante, hasta entrada la tarde. Fue un día lluvioso y frío que recordaré por siempre. AHHH!!! y avisa cuando vengas, que saco una quincena al full jajajaja TQM!!!!!!

  2. Odio a wordpress cuando no me deja poner me gusta, pero los amigos son también persistente y lo logré… yo que soy la más celosa de las urracas ante esta declaración de amistad no puedo hacer otra cosa, como siempre, que enjuagarme los ojos y reconocer la suerte que tiene Enrique, porque lo sé, porque también eres mi amiga, una de mis mejores, y brindo por ello (con helado) te quiero mi nube.

    • nubedealivio dijo:

      Oye, tú sabes que le debemos un post a los helados particulares de “Francisquito” (siempre se me olvida el nombre de la calle y lo confundo con el mercado… tú sabes jajajaja). Esos heladitos nos van a llevar a la ruina, aunque cada día afiancen nuestra amistad jejeje. No llores hoy, recuerda que tenemos gripe y se nos salen los mocos por los lagrimales jajajajaja. Yo también te quiero, es que tengo el pujómetro a mil.

  3. lierky dijo:

    tienes una facilidad para sacarme las lagrimas….
    como todo lo que escribes bello.cuidate mucho.

    • nubedealivio dijo:

      Lierkita, qué bueno verte volver por aquí, no sabes cómo me “hincho” cuando digo que me leen en el Líbano aunque solo seas tú jajajaja. Gracias por todo, amiga, un día podrías embullarte y hacer un blog con las cubanas del Líbano, sería interesante conocer sus historias. Un besooooo

  4. Es lindo tener amigos así, a pesar de las distancias…

    • nubedealivio dijo:

      Es lindo y gratificante, Yaima, las distancias físicas y temporales a veces carcomen cosas que uno cree imprescindibles; pero cuando pasa todo lo pasable y aun así llega el día del reencuentro y tú puedes abrazar a ese ser humano sin sentirlo extraño, abrazarle como se abraza a tu mejor amiguito los lunes cuando regresas del fin de semana a la escuela; cuando te pasa ese milagro y sientes que a la otra persona le pasa igual… es verdad, es algo realmente lindo. Un besito y gracias por pasar y quedar.

  5. Naily Barrientos Matos dijo:

    Mary, como esperé tus letras, y estas, las primeras que leo después de mucho tiempo me sacaron las lágrimas..QUE AFORTUNADOS!

    • nubedealivio dijo:

      Naylito!!!!! mija, no sabes la alegría que da siempre cualquier señal de vida tuya. Mira, ya, prometo solemnemente (aunque luego venga Adriel Bosch y me diga que esta línea la ha leído antes), que voy a ir al Guaso pronto, a hacerle una visita a los amigos de Venceremos y a ver si doy contigo. Se te extraña, Naylito, sé que andarás por allá haciendo periodismo del bueno, porque de ti no puede salir otra cosa. Afortunada yo, de contarte entre los míos duraderos. Un beso grande.

  6. Alejandro dijo:

    Tunie, algo similar me pasó con la amiga de la infancia, la adolescencia y el pre. Meses antes de ella partir, en un concierto de Gerardo Alfonso cuando este estaba cantando Amigos, ella empesó a llorar y me dijo que se iba, que se casaba para irse.
    En la despedida: el silencio, las lagrimas, el fuerte abrazo que nunca terminaba, y la frase lapidaria que salio de su boca “mi flaco, mi hermano, cuidate mucho, no te me rajes ahora coño”. Luego, meses en silencio, hasta que un dia el viejo me llamó al trabajo y me dijo “corre pa la casa que te tengo una sorpresa”, ahi estaba ella sentada en la sala, con unas libritas de más y mas linda que la imagen de mi recuerdo, todo se había complicado por allá y regresaba, otra vez el abrazo y los besos y las lágrimas. a pesar del silencio nunca dejamos de ser los mejores amigos.
    Me ha gustado mucho este post, me llegó muy adentro. gracias por el regreso. un abrazo.

    • nubedealivio dijo:

      Ale, creo que todos los cubanos tenemos historias de estas, que nos marcan y nos sacuden muy de vez en cuando, sobre todo cuando un resorte común nos revuelve las nostalgias. Creo que esta canción de Gerardo es uno de esos resortes, a cuántos no les habrá sucedido el gorrión con ella eh? Si supieras que yo, hasta hace unas semanas, no la había escuchado y entrevistando al propio Gerardo fue que dí con ella, él me la recomendó. Un día muy próximo publicaré aquí la conversación tan gustosa que tuvimos. De tu historia, qué decirte, me conmueve mucho y te agradezco que la hayas compartido conmigo y con los “nuberos”. Nunca dejes de ser tampoco mi amigo, aunque estemos un poquito lejos. Gracias a ti por la permanencia de siempre y un beso grande.

  7. Eric dijo:

    Demasiado personal esta historia, y, sin embargo, tan común. No creo que exista alguien tan rematadamente afortunado que no haya sentido alguna vez el distanciamiento de un amigo. Es parte de la vida, de las -a veces malditas y otras caprichosas- circunstancias. Para los cubanos, y sobre todo para los jóvenes, se ha convertido casi en una marca generacional, en un ejercicio de vida. Yo mismo, que ya no tengo 20 años, he despedido en este 2012 varios amigos, para no hablar de todos los años anteriores. O peor, ni siquiera los he despedido. Todo ha sido tan rápido que no hemos podido encontrarnos, o simplemente me he enterado luego, cuando ya ni siquiera podía darles un abrazo de despedida. Es triste. Sin embargo, no podemos amarrar a los amigos, no podemos obligarlos a pensar como nosotros, a ver el mundo como nosotros. Debemos, en cambio, comprenderlos, apoyarlos, o cuando menos, intentar ver las cosas desde su posición. A veces, por algo tan sencillo, se pierden grandes y buenas amistades. Y es que la amistad no nace de la nada, y sí ya existe y es en verdad sincera, es una verdadera lástima, casi un crimen, tirarla por la borda. Porque los buenos amigos siempre están tu lado, ya sea en Madrid o La Habana, Vertientes o Remangangua. Me alegra entonces que hayas podido reencontrate con tu buen amigo, y hasta me da un poquito de envidia. Ojalá pudiera yo un día de estos reencontrarme con alguno de los míos que se fueron. Gracias por alimentarme un poco la esperanza.

    • nubedealivio dijo:

      Erick, me alegra que esta historia tan personal haya tocado otras intimidades sinónimas, como la tuya. Si supieras que, luego de escribir esto lo releí tres veces y dudaba de si publicarlo o no, creí que no le aportaría mucho a nadie más… pero es como tú dices, nadie en Cuba escapa a los vacíos de la emigración, y aunque cada historia es distinta, siempre hay resortes comunes que nos pulsan desde las vivencias de los otros. Por lo demás, mi posición ante los míos que parten siempre ha sido y será la misma: “el amor está por encima de todo”. Los míos siguen siendo los míos dondequiera que estén, y me parece siempre bueno que cada quien siga el impulso de su corazón y sus sueños a donde los lleve. Solo se tiene una vida y en esa hay que intentar ser felices. Un abrazo y gracias siempre por tus comentarios.

  8. Gladys dijo:

    Muy intenso, me he quedado sin palabras. Los verdaderos amigos siempre duelen muy a pesar de las distancias.

  9. Oye, me lo bebí de un tirón!!! Qué bueno es tener amigos así, eh??!!!!

    • nubedealivio dijo:

      Ah!, Ale, los amigos son imprescindibles, que bueno que te haya resbalado tan bien el post, porque tiene como 3 cuartillas, y tú que eres del clan de la super síntesis, podrías crucificarme con este jajajaja un beso

  10. Ralex dijo:

    Tunie, confieso que no he leído mucho tu blog, es que aún no me acostumbro mucho, pero hoy me dio por curioserar el tuyo y el de carmencita y… qué más puedo decir: simplemente genial el post, sobre todo tu capacidad de narrar las cosas como si fueran una novela, pero siempre sabiendo que era la vida real. Es cierto lo que han comentado otras personas, es una historia muy personal pero que al final se hace común. Yo he tenido mis propias versiones, pero al final no han tenido el feliz desenlace de la tuya, sino que se han quedado en el olvido. Pero me gratifica mucho leer esta, pues la asumo como mía y me quedo con tú final feliz. Realmente es un post hermoso, gracias por él…

    • nubedealivio dijo:

      Raulo, gracias a ti por decidirte a la visita y dejarme este comentario… y por darme botella en tu motorina cuando coincidimos en el viaje de regreso a casa jajajaja también tú y yo somos buenos amigos (esto lo digo más por el helado de chocolate de Coppelia a que me invitaste ahorita jejejeje). Un beso, míster président, y vuelve pronto.

  11. RBM dijo:

    Que bestia de textos estos que escribes … no son gotas de alivio… a veces en la soledad de una ciudad enorme, en la distancia de esos miles de kilómetro, en lo alto de los andes, se vuelven aguaceros… ” cuando un cubano te dice que se va”…. no le creas,,, Nunca se irá del todo. Gracias mary… R

    • nubedealivio dijo:

      Ay Barrios, yo sé, yo sé que nunca nos vamos completamente, mi hermano… y eso es lo que nos salva a ambos lados de la orilla. Me alegra que te llegue lo que escribo en toda la dimensión en que lo siento y lo paro del lado de acá. Se te quiere.

  12. Jany dijo:

    Que lindas palabras!!!! No puedo negarte que tengo los ojos llenos de lágrimas, despedir esas personitas especiales que se cuelan en nuestras vidas para ya nunca más salir, es un sentimiento inexplicable, a veces de tristeza, otras de incertidumbre, de tantas cosas que no tienen explicación. Yo por ejemplo, tengo una de esas amigas eternas que aun cuando la Secundaria y el Pre nos distanciaron por estar en escuela diferentes, seguimos pegadas al teléfono (divino tesoro) cada semana y así nuestra amistad nunca se vio afectada. Crecimos. Un día de esos tantos donde hacía más de un mes que no hablamos, me la encuentro con su apurado andar característico en el Boulevard de esta Perla del Sur y me dice: “Jany llámame a la casa HOY sin falta que tenemos que hablar”, y recalcó varias veces “HOY, NO MAÑANA, HOY MISMO!!!”. Yo me quedé preocupada, pasaron por mi cabeza miles de cosas menos la razón que realmente era. Sus únicas palabras cuando la llamé fueron: “ME VOY”, y es ahí donde tu relato me trajo esos duros minutos, no recuerdo haberle preguntado “¿PARA DONDE?” ó ¿COMO?, simplemente le dije ¿CUANDO? y me dijo “HOY”. Los minutos que siguieron después no los recuerdo a penas, nos pasamos la tarde hablando y terminé en su casa arreglándole las uñas y hablando un poco de la vida. Llegó el momento, la despedida, me torné valiente, le miré a los ojos y le dije,”No te vuelvas una falsa”. Cuando se fue y de camino a casa, no pude evitar llorar, todo ese llanto que traía dentro y que por no demostrárselo me lo aguanté todo el día. De ese día ya han pasado 10 años. Han sido 10 años en los cuales han habido escasos correos, cartas, una que otra postal de felicitación por nuestros cumples, nunca una llamada. Hace unos meses recibí su correo, “OYE VOY PARA CUBA 10 DÍAS, PIDE VACACIONES QUE NOS LA VAMOS A PASAR JUNTAS”, y así fue. Sentía miedo, 10 años sin vernos, sin hablarnos siquiera, puede demoler cualquier sentimiento, pero no el nuestro. Fue como si nunca se hubiera ido, me sentí otra vez aquella niña de preescolar que compartía con su mejor amiga su juguete preferido, fue como si en estos 10 años hubiese estado ahí, me demostró indiscutiblemente que los amigos son ETERNOS y no creen en DISTANCIAS. Un beso!!!

    • nubedealivio dijo:

      Ay Jany, mija, qué te podré contar yo? Tres de mis más cercanos amigos viven hoy en los Estados Unidos, cercanos más que familia, para que tengas una idea. Este del post es uno, las otras dos son chicas y también a una de ellas le dediqué un post hace un tiempo: https://nubedealivio.wordpress.com/2012/01/18/mirelucha/
      Te agradezco la historia que me cuentas porque me aporta mucho espiritualmente, y porque me confirma que mi suerte es común a otros, que como me comentó otro buen amigo por aquí, los nuestros nunca se van del todo. un abrazo grande y las gracias a miles por la confidencia de tus recuerdos.

  13. ralexdelpino dijo:

    Acabo de leerme esta preciosura tuya una vez más y cuando llegué al final veo que no te había dado me gusta, entonces me dije: “Cómo carajo no le había dado Like a esto” y me di cuenta que fue porque cuando lo escribiste aún no tenía blog. Bueno pues ahora ya lo hice, y me lo volví a beber y se me volvioeron a aguar los ojos. Mija no sabes la falta que hace que escribas, de lo que te de le gana, pero escribe…. please….

    • nubedealivio dijo:

      Ay Raulus, gracias a lectores-comentadores tan insistentopersistentes como tú es que yo me aconsejo y me desesperezo y publico alguillo de vez en mes. Un abrazote y gracias por no cansarte.

  14. Amalay dijo:

    Saludos, pues nada, solo buscaba una canción de Gerardo Alfonso recién retomada por Angel Bonne y que vi hace solo unos días, creo que causalidades de la vida, tema interesante y que enseña y hace florecer cuanta nostalgia llevamos por dentro, vi entonces tus comentarios, lindos e interesantes, me gustaron mucho y quiero felicitarte, leeré otros artículos tuyos que sigas así de bien en tu trabajo mucho éxito,

  15. osvaldo dijo:

    Yo también solo buscaba “esa canción” y para mi sorpresa he encontrado mucho más, de eso que nos llena tanto de ese sano egoismo, como cuando descubrimos una moneda en el pavimento y la escondemos bajo el zapato para que nadie más que uno se haga su dueño…..

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