Hay gente que (me) es luz

quinque_antiguo_detalle

                                                                                          a los cuatro

                                                                                         por anoche

Tengo un quinqué viejo en casa. Aún conserva la campánula de cristal que le protege su imagen de quinqué servible a la vista de todos. Pero yo sé, lo siento tantas veces más allá de los huesos, que es un quinqué roto y los días en que suelen encenderse los fuegos hogareños, cuando su lumbre hace una falta atroz, evito hasta el intento de arrimarle un fósforo. Comprobarle inútil, cada vez que me sucede, duele tan profundo como para no repetir el optimismo.

Ya he aprendido a vivir sin su llama, aunque la añoro. En algún tiempo la hubo y fue buena y tibia y creó las dependencias que crea siempre todo lo bueno.

Es tan así que todavía me sorprendo, algún domingo o día de fiesta, jugando al empeño de remendar la mecha que ya no se acomoda a la abertura estrecha por donde le toca arder, o de empaparla y combustionarla, para hacerla irradiar el calor que es su destino y propósito. No sirve de mucho. Hay cosas que cuando se fracturan, nunca vuelven a vibrar como antes, por mucho que uno le ponga el alma y la fe como una pila recargable.

 Ah!, pero anoche, anoche fue un catorce de fuegos impredecibles. Anoche no hubo el acostarse temprano, al oscurecer, como cada día. Anoche hubo duendes, sorpresas, dulces rubios y morenos, un miedo tierno al gato, cucarachas intrusas, “pueden hacer lo que quieran”, Madagascar de fondo, con todo y el transporte urbano en contra, alergia al queroseno, sobredosis de pellys… anoche tuve el milagro de un apagón luminoso.

Mientras el quinqué de casa in-funciona, mientras sigo en los planes de aquirir uno nuevo, uno mío, no como este herrumbroso heredado, con sus males a cuesta … mientras me dura la mala racha, va a ser que tengo velas, buenas velas que la vida me pone en el camino para que yo no me canse de perseguir la luz.

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Acerca de nubedealivio

María Antonieta Colunga Olivera. Licenciada en Periodismo de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz.
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6 respuestas a Hay gente que (me) es luz

  1. Jorge dijo:

    Hasta hoy tengo oportunidad de leer este post. Y me gustó tanto, mucho: es uno de los escritos más sugerentes que he leído en los últimos tiempos, sin subterfugios ni fuegos de artificio estimula y juega con la imaginación del lector, al permitir tantas lecturas como esa imaginación dé; si en literatura hay textos interactivos, éste es uno de ese tipo. Bravo, Nubecilla, qué bien escribiste.

    • nubedealivio dijo:

      Gracias Jorge, en verdad es un texto que me salió de golpe, intentando por todos los medios que solo entendieran aquellos que eran sus protagonistas jejeje pero miro, salió una provocación. Hasta que no leí tu comentario no me percaté de ello. Un abrazo lleno de alegría por volver a verte acá, entre los comentarios.

  2. Bueno, yo te iba a poner que ellos también me son luz pero Ley tiene razón, tú eres mucha luz para mí, y la botellera también… cómo tengo luces en mi vida!!!!! Mariposas iluminadas (vaya pa’ matar de la envidia a un montón de apagados que andan por ahí)

  3. una maravilla este esbozo lleno de hogar y pensamientos diáfanos, como que da ganas de tener algo así en casa, que despierte esa luz que a veces escapa de puro aburrida, por la ventana de nuestra mirada.

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