Febrero en voz de Liuba

Liuba_Camaguey_concierto

No solo La Habana enfebrece cuando ella abre, con el gesto de un tirón de cuerda, su garganta y sus heridas. Cosas inmensas sucedieron entre las butacas del Principal la noche que nos tocó de esta gira nacional por sus 30 años de vida artística.

Hubo una nena que bailó la mitad del concierto agitando los tules de su bata, en la primerísima fila del primer piso. Un celular vibró en cierto regazo para recibir la complicidad de un tema aliado a los ardores de los dedos repicantes. La muchacha al borde del palco A erupcionó en lágrimas cuando la guitarra anunció la más dolorosa de las búsquedas.

Todo esto acontece porque Liuba rima las cosas sencillas, que son, sin embargo y normalmente, las más complicadas y las que más tiene uno sed de escuchar. Liuba canta de las pérdidas espirituales, de los seres que parten y nos dejan solos con un amor incómodo que no hayamos dónde poner para que no duela, de la quinestesia cosquilleante de los aromas de la cocina, de ausencias, esperas, abrazos sin idioma ni raza y de esos intentos locos que hace el amor por desobedecer corduras y convenciones.

Y mientras va singularizando todos esos lugares comunes en el cristal fino de su voz uno siente paz, se siente mencionado en la historia de otro ser humano y hasta se atreve a creer que las sin-razones pueden iluminarse, que es obligación “bienvenir” a los duendes o que los amores pueden quedarse quietecitos sobre el pecho de uno, para siempre, con solo pedirlo.

No hay tantas líneas para hacerle fe a los versos y la danza con que le hicieron respectiva compañía Verónica Lynn y Endedans, ni para contar de cómo presentó uno a uno a sus músicos, de nombre e historia, como se presenta a los amigos. O de su humor generoso y esa gentileza de querer a Camagüey y repetirlo en su voz tantas veces.

A horas del gustazo sobrevive más la emoción y un presentimiento tenue de haber sentido, entre las tantas mujeres creadoras en su voz sobrecogidas, la presencia arrobadora de un Ada.

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Acerca de nubedealivio

María Antonieta Colunga Olivera. Licenciada en Periodismo de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz.
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4 respuestas a Febrero en voz de Liuba

  1. No nocesito más lagrimillas escurridizas para probarlo, ¿verdad? TQM nube hermana. Mariposas

  2. y bueno me encanta tu nueva foto, aunque ya ni te dignes a ver a tu sobrina ni me respondas mis comentarios. TQM, y sin mariposas.

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