Encontrarte

Che_Guevara

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y no porque te quemen,
porque te disimulen bajo tierra,
porque te escondan en cementerios, bosques, páramos,
van a impedir que te encontremos
.”

 

Era difícil creer que alguien pudiera matarte, que tú podías morir como cualquier ser corriente e ir a parar a la más común de las fosas. Un profeta popular, de anónima clarividencia, lo garabatearía en aquella puerta humilde de la escuelita de la Higuera: “por aquí salió un hombre camino a la eternidad”.

¿Qué bala alcanzaría a morderte si tú te les parabas de frente, allá en la Sierra, y ellas también te respetaban? Así me lo contó mi mamá que se lo contó su tío, y así lo cuenta aún de boca a boca esta Cuba que sigue sabiéndote vivo e inmune a todo espacio, a todo tiempo… a todo olvido.

¿Qué pedazo de tierra aguantaría el peso de tu talla sin reventar afuera tu puño y tus verdades? Ah! Era cosa de salir a buscarte donde te hubieran escondido, era cuestión de encontrarte y traerte a hacer la sobrevida en casa, entre lo más querido de tus seres.

Retirado y quizás hambriento de antiguas glorias, el ex-general Vargas Salinas señaló con su dedo cómplice a la pluma del periodista John Lee Anderson el aeródromo de Vallegrande. Casi tres décadas habían pasado ya de tu “dispara, que vas a matar a un hombre” y fue entonces que uno de los tres testigos se atrevió a dar fe del secreto entierro. Cuba fue tras tu luz.

Geofísicos, forenses, arqueólogos, antropólogos e historiadores, decenas de cubanos, argentinos e italianos de buena ciencia e igual fe, se juntaron para auscultar la tierra boliviana, para escrutarle las historias al campesino que aún recordaba la muerte del hombre milagroso tan temido. Allá y acá, durante año y medio, se triangularon todas las esperanzas posibles de cargarte en brazos y devolverte.

Hubo quien para frenarnos juró que te habían sepultado junto a una bomba, pero a la añoranza no la para el miedo y los escarbadores de tu suerte solo se detenían en las noches para comer algo y seguir luego a la luz de las lámparas. Una madrugada de fines de junio estallaría, al fin, la soberbia de tus huesos.

Fue una alegría dolorosa aquel reencuentro con tu cuerpo. Hubo lágrimas, abrazos, un silencio sordo. Y luego exámenes, certezas, viaje de regreso, el sagrado derecho de una familia de enterrar sus muertos.

Pero ¿acaso serías tú? No, no me malinterpretes, no dudo de la autenticidad del hallazgo, quizás debiera preguntar ¿acaso eso eres tú?

Yo aún te busco, Guevara, te adivino mucho más que lo que descansa bajo el mármol santo y claro del mausoleo que te erigimos.

Sé que estás todavía escondido, entre los nuestros que se van a trabajar a otras tierras no solo por los cincuenta dólares de una tarjeta, sino porque aprendieron de ti a temblar de indignación con las injusticias del mundo y a hacer algo al respecto.

Sé que te alzas en los brazos de los Nicanores que votan en contra de lo mal hecho y dicen de frente las verdades más incómodas y necesarias, sin temblar, sin conformarse. Eres ese que va a un trabajo voluntario únicamente cuando es útil y cuando lo siente, sin importarle la apariencia o la repercusión de sus actos. Eres un poco ese hombre o esa mujer que asume la tarea directiva con humildad y desinterés, que no se deja marear por el movimiento del bote, que no pone en la mesa a sus hijos lo que los más humildes no comen.

No hay un “descansa en paz” para ti, Fúser. Tú tienes que seguir tentándonos a la búsqueda desde esa eternidad que te nos sostiene allá en la gloria reservada a los grandes locos de la utopía.

Tú tienes que estar aún por ahí, dando que hablar, dando guerra, dando ejemplo. Aunque un 28 de junio le hayan desenterrado tus cuerpo al aeropuerto de Vallegrande, yo tengo que no creerlo y salir a encontrarte, cada día.

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Acerca de nubedealivio

María Antonieta Colunga Olivera. Licenciada en Periodismo de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz.
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6 respuestas a Encontrarte

  1. Glenda dijo:

    mari que lindo, sin palabras, salgamos a encontrarlo pues Che comandante amigo

  2. No tengo más que decirte, mis lágrimas ayer desde el primerísimo palco de escritura de tanto sentimiento espero fueran suficiente, de no ser así, aquí te dejo un beso y una mariposa, sabes que no puedo decir más, no de él, que tanto lo queremos,

  3. Haniel dijo:

    Ufff, mari, creo que lograste que se asomara hasta alguna lagrima en algun rostro. Los soñadores de lennon, seguimos caminando por las calles de nuestra Cuba. Los que tienen ganas de cambiar lo que debe ser cambiado, Guevara se esconde en muchos jóvenes que quieren parecerce a su tiempo. Que se dan cuenta día a día de las cosas que debemos y tenemos que cambiar… Guevara es cada uno de nosotros…

    • nubedealivio dijo:

      Haniel, feliz hoy la Nube de amanecer con tu comentario tan sinónimo a mis sentires. Te agradezco, más que nada, el llamarme Mary desde este primer contacto, me gusta sentir cercanos y amigos desde la primera letra a todo el que llega a mi rinconcito de wordpress. Sé bien que Guevara está en nosotros, así que caminemos juntos para salvarlo de los olvidos. Un beso y vuelve por aquí.

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